miércoles, 6 de abril de 2011

Rodrigo de la Serna es San Martín en Revolución. El cruce de los Andes

"Revolución. El cruce de los Andes", una coproducción entre Canal 7, Canal Encuentro y el INCAA, dirigida por Leandro Ipiña. La película, protagonizada por Rodrigo De la Serna, recrea el cruce de la cordillera de los Andes del Gral. Don José de San Martín y su Ejército, en 1817.
 

El cruce de los Andes

Después de muchos años de investigación, casi dos meses de rodaje durante el invierno pasado y otros tantos meses de trabajo de posproducción, mañana se estrena “Revolución, el cruce de los Andes”, la opera prima de Leandro Ipiña protagonizada por Rodrigo de la Serna en el papel San Martín. Filmada en San Juan y en Buenos Aires, con un despliegue técnico pocas veces visto en el cine nacional, “Revolución...” relata el cruce de la cordillera de los Andes que el prócer llevó adelante junto a su ejército en 1817.

-Antes de la película, ¿San Martín era un personaje que te interesara especialmente?

-La figura de San Martín me atrajo desde chico, pero incluso de chico uno llegaba a intuir que había algo más atrás de esas figuritas de las revistas escolares, ¿no? Uno de los desafíos era resignificar al prócer: pasar de esa figurita escolar a esa otra figura, muchísimo más grande, que es tan valiosa y que tanto significa hoy en el contexto de unión latinoamericana que estamos atravesando. Creo que San Martín fue muy manipulado por la historiografía oficial.

Empezando por Mitre, que hizo un monumento literario alrededor suyo; de un valor notable, pero muy tergiversado. San Martín peleaba por una nación mucho más grande y mucho menos mezquina que la que postula Mitre después.

-¿Y qué sentiste cuando te dijeron que podías llegar a interpretarlo?

-Primero pegué un grito de alegría (se ríe). Después me agarró una gran preocupación, porque prepararse para hacer este personaje iba a ser muy difícil. Así que me puse a estudiar ávidamente sobre el contexto social de la época.

Era un momento que San Martín supo leer mejor que nadie. Vio la coyuntura de gestación de un nuevo Estado sudamericano grande y detectó oportunidades propicias que otros no. Y operó de una manera brillante. Por ejemplo, él pide la gobernación de Cuyo. Pedir Cuyo era como pedir el último municipio de gobernación del mundo, un municipio chico, aparentemente lejos de todo... Pero él lo pide porque sabe que desde ahí puede llegar a Chile, y después a Perú, donde estaba el último baluarte español.

Así que tuve que interiorizarme muchísimo con toda esa coyuntura, social, geopolítica... Y también tuve que prepararme en equitación, en esgrima, practicar el acento español...

-Lo del acento, los primeros minutos de la película resulta un poco chocante, pero es lógico. San Martín vivió casi toda su vida en España.

-Choca porque decís: “San Martín, argentino”. Pero en esa época todavía se hablaba así. Por ahí la gente más humilde no, pero muchas familias, sobre todo las más acomodadas, seguían hablando ese español. Y San Martín vivió 30 años en España. Es un dato histórico innegable.

-Hablando de datos históricos innegables, ¿se tomaron alguna licencia para “inventar” algo?

-En el cruce de los Andes hay como seis columnas, lideradas por Soler, O’Higgins, Las Heras, y otros. Van aproximadamente desde el sur de La Rioja hasta el norte de Neuquén. San Martín sale último, para controlar que todo esté en orden, pero llega primero.
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