lunes, 4 de abril de 2011

SE CUMPLIERON 14 AÑOS DE LA PARTIDA DE JOSE DE ZER

"SEGUIME CHANGO"...
El 2 de abril de 1997 falleció José de Zer, quizás el cronista más extravagante de la televisión argentina...

Fue el entrevistador preferido de los famosos y el más creativo de su generación. Descubrió el caso María Soledad y sus informes sobre OVNIs en tiempos de "Nuevediario", que hicieron alcanzar al informativo de tevé argentino 45 puntos de rating, lo convirtieron en celebridad. Su arte personal: hacer creíble lo increíble. Había trabajado en revista "Gente", había conducido programas en tevé y en radio, había entrevistado a los personajes más famosos. Se lo recuerda por sus jadeos detrás del misterio y sus cacerías en vivo de duendes cuya existencia sólo justificaba el rating. Fueron diez intensos años de fama. Luego, un final con Buda hablándole en sueños, las más extravagantes ofertas de trabajo y un cuerpo demasiado golpeado para contener su espíritu, engañoso e indomable.

Amanece en Capilla del Monte. Es 1985: el sol barre el cerro Uritorco y refleja lágrimas plateadas en el rocío. La sombra de los árboles se yergue como una garra enorme y descubre una zona brillante donde el sol no entra, un círculo perfecto del tamaño de una cancha de tenis. En el área, el pasto está apisonado, como si Dios hubiese apoyado un pocillo de café o alguien hubiese cifrado en su superficie un mensaje de otro mundo.
En un hotel en Carlos Paz, un cronista y su camarógrafo beben café italiano mientras leen el periódico. El cronista, que cubre la temporada en Córdoba para el noticiero "Nuevediario", clava los ojos en el anuncio breve del hallazgo: "Acá hay algo importante", el cronista arroja el diario doblado en la mesa. "Un círculo. El aterrizaje de un ovni. Chango, agarrá la cámara. Nos vamos para el Uritorco." "Pero, ¿y si es un bolazo?". José de Zer se pone pie y vuelve a recoger el diario: "Eso, Chango, dejámelo a mí".
Entre idas y vueltas, De Zer y Carlos "Chango" Torres (56) permanecieron seis meses merodeando los cerros, introduciéndose en cuevas, subiendo con mulas y filmando las estrellas. Por la noche, Torres capturaba los coches que fluían de Cruz del Eje a la sierra, un cordón de luciérnagas enredándose en la montaña que aparentaba naves espaciales emergiendo y desviándose a la nada.
Las notas en el Uritorco levantaron un eco histórico -45 puntos de rating- y provocaron tal conmoción, que el área empezó a atraer turistas y a teñir el mito alien en sus lomas.
"Al principio no nos querían en el pueblo, después vieron el negocio y nos trataban como reyes." El "Chango" se entusiasma: el hombre hoy tiene una agencia de remises y es el famoso más desconocido de la tele. Todo el mundo lo recuerda por su apodo -compartió las notas más recordadas de De Zer- pero nadie le ha visto la cara.

OVNIS, GNOMOS Y FAMA:

De Zer había trabajado en revista "Gente", había conducido programas en tevé y en radio, y había entrevistado a los personajes más célebres de la Argentina. Sin embargo, nunca una nota le había dado tanta popularidad.
Horacio Larrosa (58), ex director de "Nuevediario", fue el gran responsable: "Cuando llegué, José hacía notas de interés general. Yo lo supe ubicar en la cancha para ocupar la función que tenía que ocupar. Era un periodista y una persona de primera. Y ‘Nuevediario’ era pura sorpresa."
Desde sus crónicas en el Uritorco, De Zer firmaba treinta autógrafos por día y empezaron a llegarle doscientas cartas semanales.
Gente que decía que había visto aliens, que había sido secuestrada por aliens, que había tenido sexo con aliens y la había pasado muy bien.
En los restaurantes, la gente se acercaba a saludarlo, y De Zer agradecía en silencio -tenía dentadura postiza y se la sacaba para comer-. Un día llegó un sobre de un vidente de La Plata que enviaba dos fotografías. En una imagen, un gnomo se introducía en un pozo. En la segunda, un gnomo asomaba su barba entre unos pastizales. El vidente afirmaba que los había encontrado gracias a su péndulo mientras daba una caminata por una casa abandonada en barrio Aeropuerto. En un momento, su cámara pocket se disparó dos veces. Los gnomos, decía, amaban los flashes.
"Nuevediario", el primer noticiero que se ocupaba desde los problemas en los barrios hasta los gnomos, envió a Chango y a De Zer. Grabaron durante cinco noches. En la primera, el vidente se cayó al pozo mientras gritaba que una fuerza maligna lo devoraba. "El tipo estaba loco", Chango sacude la cabeza, "y nosotros le seguimos la corriente. Sólo nos faltaba el libreto". Para completar la historia, el compaginador insertaba voces en off: gnomos jurando que iban a atraparlos (*). Cada vez más vecinos se acercaban a ver la filmación. A la quinta noche, no había aparecido ni siquiera un zapato de gnomo. De Zer y Torres debieron escapar en patrullero para que no los lincharan. Su mejor amigo Yayo Toledo (56), cronista de Canal 11, vivía en La Plata y lo refugió en su casa. "Llegó pálido. Decía que había sufrido más cubriendo a los enanitos verdes, que cuando registró el copamiento de La Tablada. Pobre: él sabía que iba a morir recordado por sus notas paranormales. Eso le reventaba."
VER NOTA COMPLETA AQUI: Losdesafiantesdelespectaculo

De Zer busca ovnis en el Uritorco

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